Cracovia Sin Gluten (Polonia)

Dicen que el rey Krakus vivía felizmente en la colina Wawel, cuando un malvado dragón que se refugiaba en una cueva a los pies de la colina comenzó a hostigar al pueblo. El rey ofreció la mano de su hija al que lograra liberarles de dicho dragón.

Muchos caballeros lo intentaron pero fue un zapatero el que lleno un cordero con azufre y se lo ofreció al dragón, de modo que el pobre dragón bebió y bebió agua del Vístula hasta que reventó. El rey Krakus cumplió su palabra, el zapatero se casó con la princesa y así surgió la ciudad de Cracovia.

Dicen que es una leyenda... pero yo estuve en la cueva del dragón y vi al dragón echar fuego. Os lo prometo que así es. Tengo pruebas... y también tengo pruebas de lo bien que se come sin gluten en esta preciosa ciudad.

Comiendo sin gluten por Cracovia

En el apartado de establecimientos sin gluten de Polonia puedes consultar el listado completo, pero entre ellos estos son los que yo visité fueron:
  • Wielopole 3 (ul. Wielopole 3) Es el restaurante de un hotel, donde todos los platos son veganos y sin gluten. Aparte de la carta tienen menú y platos del día. Nos pedimos un wrap de col con trigo sarraceno, mijo con verduras y de postre  tarta de chocolate y apple pie. Los platos estaban bien, aunque comparando con el resto de establecimientos hubiera repetido en otros.

  • Pod Baranem (św. Gertrudy 21 ) La carta sin gluten tiene 14 páginas, llenas de platos tradicionales de la cocina polaca, a cual más sugerente. La carta incluye entrantes fríos y calientes, sopas, platos de cerdo, pato, venado, verduras y postres. Me decanté por la sopa de remolacha, la ternera barbakana y la tarta con el nombre de la mujer del dueño del restaurante. Absolutamente genial, volvería una y mil veces más.


  • Miąższ (plac Jana Matejki 2, 31-157) Disponen de paninos o bocadillos con un montón de variedades. Yo opté por la de guacamoles con tofu y estaba buenísimo. También probé un bollo típico con muchísima canela y tarta de zanahoria. Perfecto para un tentempié en la terraza o para llevar y seguir pateando la ciudad.

  • Café Mlynek (Plac Wolnica 7) Fui porque sabía que tenían cerveza sin gluten y me encontré que tienen cerveza Bernard, Celia y Celia dark... y además en la carta indican varios platos sin gluten.

  • House of Beer (Świętego Tomasza 35) Es una cervecería que suele estar abarrotada. Tienen cerveza Bernard y Brewdog sin gluten, tanto para tomar allí como para llevar. Si aplicamos aquello de donde fueres haz lo que vieres, sin duda hay que ir y disfrutar con un cervezón de medio litro.
  • Lody Si Gela (Staromostowa 1) Según dicen, es la mejor heladería tradicional de Cracovia. No tienen acuerdo con la asociación de celiacos así que hay que extremar las precauciones. Pedid de un helado que esté entero, que limpie el cucharón y si dudáis no arriesgarse. Yo fui a primera hora y estaban todos los helados sin empezar, puede que no sea la mejor hora para un helado pero sí para un celiaco.
Consulta la web de la Asociación de Celiacos de Polonía donde puedes consultar un mapa con todos los restaurantes con los que tienen acuerdo: www.menubezglutenu.pl


Descubriendo la ciudad...

Cracovia fue la capital de Polonia hasta que la trasladaron a Varsovia, aunque los cracovianos siguen sintiendo que su ciudad es la capital. Será o no capital, pero es un ciudad muy coqueta.

Al contrario que le sucedió a Varsovia, durante la segunda guerra mundial Cracovia no fue destruida por lo que las calles y edificios que vemos son originales y cargados de historia. Es verdad que la ciudad fue destruida mucho antes, en 1241 por la invasión de los Tártaros, pero gracias a ello crearon su Plaza Mayor, que tiene una superficie impresionante de 40 hectáreas (40 campos de fútbol).


Los lugares más importantes a visitar en Cracovia son:
  • Colina Wawel. Donde hay que visitar el Castillo, la Catedral y la cueva del dragón.
  • Casco viejo (Stare Miasto). Con la Plaza del Mercado, Basílica de Sta. María, Lonja de los Paños, Torre del Ayuntamiento, Iglesia de Sta. Bárbara, Iglesia de San Adalberto.
  • Vía Real. Con numerosos comercios, la Puerta de San Florian y Barbacana entre otros monumentos.
  • Kazimierz y Barrio Judío. En los que se pueden visitar las Sinagogas Vieja, Kupa, Isaac y Remuh con su cementerio.
  • Barrio Podgórze. En el que se debe visitar el museo de la Fábrica de Schindler, la Farmacia Bajo el Águila, la Plaza de los Héroes del Gueto y vestigios del gueto judío como el muro en la calle Lwowska 25-29
  • Barrio de la Universidad con la Iglesia de Sta. Ana y el Colegio Mayor.
Pero mucho mejor que yo, os lo cuenta una gran guía turística desde la mismísima ciudad. Sin duda, Aga ha sido la culpable de que realizara este viaje a Polonia pues cuando tuve la suerte de conocerla, fue tal su entusiasmo al hablarme de su ciudad que no podía dejar de visitarla. Además, con todas las referencias sin gluten y turísticas que me ofreció lo tenía muy fácil. Más información: www.cracoviaguia.pl




Mina de Sal de Wieliczk y Auschwitz

Por si la ciudad no fuera suficiente, os recomiendo realizar una visita a las Minas de Sal Wieliczka, una auténtica mina que lleva explotándose desde el s XIII y que cuenta con un sinfín de túneles con esculturas, lagos, restaurante... hasta una catedral donde ofician bodas. Alucinante. Eso sí, para salir tuvimos que esperar casi una hora y se baja caminando pero se ascienden los más de 200 metros de profundidad en unos ascensores claustofóbicos que son en sí mismo una experiencia.


Y por último os recomiendo visitar los Campos de Concentración de Auschwitz. No es una visita turística habitual, es más creo que es una visita histórica, una lección de humanidad a base de una realidad atroz. No es una visita traumática ni mucho menos, es más importante lo que no se ve, los sentimientos que pueden aflorar al conocer lo que allí se hacía. De cómo el ser humano puede llegar a ser tan despreciable, realizando actos horriblemente crueles con semejantes. No es grato pero sí necesario pensar que estamos en la misma sala en la que gaseaban a personas, que pasamos delante de los hornos donde se quemaban sus cuerpos, que atravesamos pasillos con caras de personas que murieron por su creencia religiosa, su orientación sexual, su etnia... incluso, la crueldad y discriminación dentro de los propios presos donde no todos eran iguales. Ahí lo dejo...


Realicé ambas visitas a través de www.cracowcitytours.es con guías en castellano. Incluso se puede hacer una por la mañana y la otra por la tarde porque justo al lado de donde sale el autobús está Miąższ , así que os da tiempo a comer.


Recuerdos del viaje...

Cracovia es una ciudad que me llenó. Me gustó mucho su tranquilidad, pasear por el anillo verde que rodea el casco histórico, perderse por sus calles, disfrutar de la comida... eso sí, en Polonia calma y tranquilidad a la hora de ser atendido en un restaurante, allí eso de las prisas no se lleva y de verdad que al final se agradece porque algunos vivimos demasiado acelerados.

Además de lo que ofrece Cracovia, el poder realizar una salida a las minas de sal o a los campos de concentración añaden mayor interés al viaje. A veces al viajar no solo recorremos kilómetros, también viajamos a lo largo de la historia y hacia nuestro interior. A veces necesitamos movernos para removernos por dentro.


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Ricardo. Celiacoalos30 - Marzo2017

1 comentario:

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