Intolerancia a la Lactosa. La cuñada de la celiaquía

A los pocos meses de comenzar la dieta sin gluten después del diagnóstico de la celiaquía, volvieron los síntomas digestivos: diarrea, hinchazón… pensé que estaba haciendo mal la dieta sin gluten pero en realidad se debía que tenía intolerancia a la lactosa.

Al principio no entendía nada, pensé que era lo mismo que el gluten, pero más complicado porque hace siete años no había productos etiquetados ni productos específicos sin lactosa ni asociaciones. Aunque también tuve la suerte de que tampoco existía el negocio actual “sin lactosa” “más digestivo” “más ligero”… y pude informarme correctamente sobre qué es la intolerancia a la lactosa.

La celiaquía y la intolerancia a la lactosa tienen poco que ver. La celiaquía es una enfermedad autoinmune, no hay grados y la dieta sin gluten debe ser estricta de por vida. Sin embargo, la intolerancia a la lactosa no tiene base autoinmune y cada persona puede tolerar más o menos lactosa dependiendo de su grado de intolerancia.

La única relación entre ambas es que muchos celiacos también somos intolerantes a la lactosa como consecuencia del daño intestinal producido por la celiaquía. Por eso digo que la Intolerancia a la Lactosa es la cuñada de la celiaquia. A continuación, intento explicar todo aquello que un intolerante a la lactosa debería conocer, más si es celiaco.






Qué es la lactosa (azúcar) / lactasa (enzima)

La lactOsa es el azúcar que contiene de manera natural la leche de mamíferos como vacas, cabras, ovejas o búfalas. La lactosa no puede absorberse directamente en el intestino, es necesario digerirla con una enzima llamada lactasa.

La LactAsa es la enzima que produce nuestro propio organismo para digerir la lactosa. Esta enzima permite romper la lactosa en las dos moléculas que la forman (glucosa y galactosa) para que puedan ser absorbidas en el intestino delgado. 


Qué es la intolerancia a la lactosa

La Intolerancia a la Lactosa es el conjunto de síntomas que aparecen cuando se consumen lácteos (lactosa) y nuestro organismo produce poca o ninguna cantidad de lactasa (enzima necesaria para digerir la lactosa o azúcar de la leche).

De este modo, la lactosa que no se digiere, continúa por el intestino delgado llegando al intestino grueso donde sirve de alimento a las bacterias de nuestra microbiota. Las bacterias fermentan este azúcar produciendo ácido láctico, ácidos orgánicos y gases (hidrógeno, dióxido de carbono y metano) que se acumulan en nuestro intestino provocando hinchazón, dolores, flatulencias, diarrea, heces ácidas… Como dato, la lactosa de un vaso de leche puede llegar a producir 2,6 litros de CO2 y 4 litros de hidrógeno.

Muchas personas presentan "malabsorción de la lactosa", que es cuando esos productos de la fermentación bacteriana de la lactosa no digerida, no se acumulan ya que se reabsorben parcialmente en el colon, no produciendo síntomas.


Tipos de intolerancia a la lactosa

Hay dos tipos principales de intolerancia a la lactosa según su origen: 
  • Primaria o Genética. Se debe a la genética propia del individuo, que determina que pasada la infancia se reduzca drásticamente la producción de enzima lactasa. Es un tipo de intolerancia permanente y hereditaria, que varía según el origen étnico.
  • Secundaria o Adquirida. Es la más habitual. En personas que sí producen la enzima, se reduce su cantidad debido a que se daña la mucosa intestinal por una enfermedad gastrointestinal como celiaquía, infecciones víricas o bacterianas, sobrecrecimiento bacteriano o por un tratamiento con fármacos que alteren dicha mucosa intestinal. Es una intolerancia que puede revertir con el tiempo.
Aunque extremadamente raro, hay individuos que presentan intolerancia congénita, es decir que desde el propio nacimiento no toleran la lactosa y presentan síntomas con las tomas de leche materna.


Grados de intolerancia a la lactosa

No todos los intolerantes a la lactosa presentan el mismo grado de intolerancia. De hecho, con intolerancia adquirida, una misma persona puede tener periodos en los que tolera más o menos cantidad de lactosa. Es más, muchos intolerantes pueden recuperarse y volver a digerir perfectamente la lactosa, aunque lo normal es que a medida que envejecemos nuestra intolerancia se agrave.

No hay una clasificación armonizada de grados de intolerancia, pero podemos diferenciar:
  • Intolerancia severa. Síntomas con menos de 2 gr de lactosa ingerida.
  • Intolerancia media. Síntomas con 2 a 12 gr de lactosa ingerida.
  • Intolerancia baja. Síntomas con más de 12 gr de lactosa (un vaso de leche)

Como ves, nada tiene que ver la Intolerancia a la Lactosa con la Enfermedad Celiaca, no existen los poco o muy celiacos. La celiaquía es una enfermedad de base autoinmune no una intolerancia alimentaria. Los síntomas de la celiaquía con consecuencias más graves son aquellos que no se pueden observar a corto plazo. Lo grave para un celiaco no es una diarrea puntual, es la actividad inmunológica.


Síntomas de la intolerancia a la lactosa

Los síntomas se producen cuando la lactosa no digerida llega al colon (intestino grueso) donde es fermentada por las bacterias. Por eso, no se producen con la misma rapidez cuando tomamos un vaso de leche o cuando tomamos leche junto a otros alimentos. En general, cuando se toma en fracciones separadas o acompañada de alimentos grasos, se tolera mejor.

Los síntomas suelen aparecer entre los 15 minutos y las 2 horas después de la ingestión de lactosa y desaparecen entre las 3 y las 6 horas posteriores.

Los síntomas más frecuentes son: vientre hinchado (distensión abdominal), flatulencias (gases, normalmente muy fétidos), dolor abdominal y borborigmos (las tripas se mueven y rugen). En ocasiones puede aparecer diarrea de heces ácidas que provocan ardor al defecar y eritema perianal (irritación del ano), y otras personas presentan estreñimiento y vómitos. 

Si bien, cuando la intolerancia es elevada y el consumo de lácteos se mantiene o se padecen otras patologías intestinales, pueden aparecer síntomas como pérdida de peso, malabsorción de nutrientes y dolor abdominal severo. Obviamente si no somos capaces de digerir la lactosa y la consumimos continuamente provocaremos un ataque constante del intestino grueso que podría ocasionar daños más importantes.

Incluso, se han descrito pacientes con síntomas sistémicos (no intestinales) como cefaleas, depresión, dolor musculoesquelético, nerviosismo o falta de concentración. Esto podría deberse a ciertos metabolitos tóxicos (acetaldehído, etanol...) que también se producen en la fermentación que hacen las bacterias del intestino con la lactosa no digerida. Si bien, estos síntomas también pueden deberse a otras patologías que los pacientes con intolerancia pueden presentar, como alergias a alguna de las proteínas de la leche.


Diagnóstico de la Intolerancia a la Lactosa

Es el método más fiable y sencillo es el Test de Aliento. El paciente ingiere lactosa y posteriormente se mide la cantidad de hidrógeno, metano y CO2 que libera en la respiración cada 30 minutos, durante tres horas. Lo que sucede es que si el paciente es intolerante a la lactosa, ésta no se digiere y continúa su camino por el intestino de manera que sirve de alimento a las bacterias que liberan gran cantidad de estos gases. Una manera de liberar estos gases es a través de la respiración, previo transporte desde el intestino a los pulmones a través de la sangre (la otra forma de liberación puedes imaginártela). Es una prueba que duele pero que dura varias horas. Junto a la realización del test es fundamental observar la aparición de los síntomas específicos. Es importante que se mida metano e hidrógeno, porque en muchas personas no se produce hidrógeno, solo metano.

Existen otros métodos como la acidez de las deposiciones, que se emplea en niños; el test rápido en la una muestra obtenida en biopsia del intestino delgado y el test de gaxilosa en orina

Antes se utilizaba la curva de glucemia después de ingerir lactosa, pero es un método poco fiable ya que otras patologías influyen en el resultado. 

También existen pruebas genéticas, que determinan si nuestra intolerancia es primaria o adquirida. Si bien, las pruebas genéticas nos indican predisposición, no se puede diagnosticar solo con la prueba genética.

Por supuesto, los test de alimentos e intolerancias que realizan en algunas farmacias y clínicas solo sirven para sacarte el dinero. No tienen ninguna base científica, no te dejes engañar. Ni te diagnostican de intolerancias alimentarias, ni de celiaquía ni te ayudan a adelgazar.


Tratamiento: Alimentación baja en lactosa

Una vez diagnosticados, el tratamiento consiste en seguir una dieta pobre en lactosa. La dieta tendrá que ser tan baja en lactosa como nuestro nivel o grado de intolerancia requiera. 

¿Cómo seguir una alimentación baja o sin lactosa? En primer lugar conociendo qué alimentos contienen o pueden contener lactosa, segundo conocer nuestro grado de intolerancia (y por lo tanto que alimentos que aunque contengan lactosa podemos consumir) y tercero ayudándonos puntualmente de las pastillas de lactasa.

El uso de probióticos para mejorar la intolerancia todavía está en fase de estudio y no existen conclusiones claras al respecto.



Alimentos con / sin Lactosa

Los alimentos naturales no procesados son sin lactosa: cereales, legumbres, arroz, huevos, carnes, pescados, frutas, verduras, frutos secos… Obviamente excepto la leche. 

Contienen lactosa aquellos alimentos que se elaboran a partir de leche (mantequillas, nata, quesos…) pero no todos los lácteos tienen la misma cantidad de lactosa. De partida, la leche de oveja contiene más lactosa que la leche de vaca. Además, los productos fermentados (ej. quesos) contienen menos cantidad de lactosa ya que las bacterias y hongos se alimentan de ella durante el proceso de maduración. 

Los quesos cuanto más curados menos lactosa contienen. Los quesos muy curados (más de un año) y los quesos tipo suizo tradicionales son sin lactosa: emmenthal, gruyere, parmesano... Los quesos semicurados y tiernos como brie, camembert o manchegos contienen cantidad muy bajas de lactosa y pueden ser consumidos por la mayoría de los intolerantes de grado medio.


También hay productos lácteos fabricados específicamente sin lactosa o bajos en lactosa, para ello se añade la enzima lactasa al alimento. Así se fabrican leche sin lactosa, queso fresco sin lactosa, queso de untar sin lactosa, nata sin lactosa…

Por otro lado, muchos alimentos procesados pueden contener lactosa porque se añade como aditivo, conservante o edulcorante. Ejemplo: embutidos, patés.. Incluso se añade lactosa en la fabricación de muchos alimentos lácteos que originalmente tienen poca o nada de lactosa, como yogures o mantequilla. En estos casos hay que consultar el listado de ingredientes.



Pastillas de lactasa (enzima)

Los intolerantes a la lactosa tenemos unas grandes aliadas: las pastillas de lactasa. Aunque muchos intolerantes no las conocen.

Son pastillas que contienen la enzima que nuestro cuerpo no es capaz de producir en la cantidad necesaria y que nos ayudan a digerir la lactosa

Las pastillas de lactasa son más o menos efectivas dependiendo del grado de intolerancia que tengamos, la cantidad de lactosa que vayamos a ingerir y del tipo de pastilla que utilicemos. 

Para que la pastilla funcione debe llegar al intestino, por eso las pastillas masticables tienen menos eficacia, es mejor en comprimidos. Además, no todas las marcas contienen la misma cantidad de lactasa, que expresa en FCC (300 FCC equivalen a la digestión de 1g de lactosa). 

Hay varias marcas en el mercado, actualmente yo utilizo Lactojoy. Son pastillas con un alto contenido (14500 FCC) en lactasa, que se puede fraccionar según nuestra necesidad. Me gustan porque no contienen aditivos innecesarios, son pequeñas, vienen en un envase muy chulo y además son más baratas. Tenéis más información y venta on line en su web www.lactojoy.com/es/

El otro día utilicé las pastillas de lactasa para comer sin problema la hamburguesa con queso, salsa de setas, crema agria....
Siempre llevo encima el envase con las lactasas, así cuando voy a un restaurante selecciono los platos aptos para celiacos pero me puedo pedir la pizza o los postres aunque tengan lactosa.

Las pastillas de lactasa se toman enteras, justo antes de comer los alimentos con lactosa. Nunca se debe exceder el máximo de pastillas al día que indique el fabricante, por ejemplo de lactojoy no se pueden tomar más de 10 al dia (prácticamente imposible llegar a esa cantidad).

Obviamente, en la comida que preparo en casa utilizo alimentos sin lactosa, pero para comer fuera y en los viajes me facilitan la vida. Las pastillas de lactasa son un complemento muy útil, pero no pueden ser el único tratamiento.


Etiquetado y Normativa 

No hay una normativa específica que establezca el contenido en lactosa para etiquetar un producto como “sin lactosa” o “bajo en lactosa”. Habitualmente, se etiquetan como "sin lactosa" los productos alimentarios con menos de 100 ppm (0,1%) de lactosa, y se etiquetan como "bajos en lactosa" los que contienen menos de 500 ppm.

Por otro lado, el Reglamento Europeo 1169/2011 obliga al fabricante a indicar en el etiquetado si entre los ingredientes utilizados está la leche o sus derivados (incluida la lactosa). Pero no obliga a indicar la ausencia de trazas por contaminación cruzada.

Por otro lado, ADILAC gestiona su propia marca de garantía o sello, para el que exigen un límite de 0,1% lactosa en el producto (100 ppm) con controles en laboratorios autorizados y el pago de la tasa correspondiente.


Medicamentos

Algunos medicamentos contienen lactosa como excipiente. En ese caso, se indica claramente en el prospecto. Si bien, puede que podamos tomarlo dependiendo de nuestro grado de intolerancia, del contenido en lactosa del fármaco y de la dosis necesaria. En todo caso, siempre es mejor comprobarlo. 


Origen antropológico de la intolerancia a la lactosa 

La prevalencia de la intolerancia a la lactosa no es igual en todas las poblaciones del mundo. Así, en el centro-norte de Europa hay menos intolerantes que en zonas de Indonesia o sur de África. Originalmente nuestros ancestros, como el resto de mamíferos, no se alimentan de lácteos después de la lactancia y por lo tanto no necesitan producir la enzima lactasa y por ello no es frecuente encontrarla en su genética.


Sin embargo, algunas civilizaciones basaron parte de su alimentación en la ganadería y pudieron hacerlo porque aunque eran intolerantes a la lactosa se alimentaban de quesos y otros productos lácteos fermentados, que son bajos en lactosa.
Si bien, en épocas de hambruna cuando escasean otros alimentos (como los cereales) y se ingieren lácteos sin fermentación, aquellos individuos que genéticamente pueden producir lactasa tienen más probabilidades de sobrevivir y por lo tanto de que su genética se perpetúe. Esa es la explicación de que algunas civilizaciones tengan un mayor porcentaje de intolerantes/tolerantes, simplemente adaptación al medio y selección natural

Si te interesa puedes saber más sobre los homínidos de Atapuerca y su intolerancia a la lactosa, te recomiendo este artículo de esmateria.com


Cómo se elaboran los productos Sin Lactosa

La leche y los productos lácteos sin lactosa se pueden fabricar de dos maneras. La primera y más habitual es realizar una deslactosación de la leche añadiendo la enzima lactasa para que se realice el proceso que tendría lugar en nuestro intestino si no fuéramos intolerantes. La enzima se añade en los tanques de fabricación o incluso durante el envasado. Seguro que has notado que la leche sin lactosa es más dulce, esto se debe a que la lactosa se rompe en glucosa y galactosa, que por separado aportan una sabor más dulce.

Otra forma de obtener productos sin lactosa es realizando una ultrafiltración de la leche para retirar gran parte de la lactosa y después añadir enzima lactasa. El inconveniente es que al filtrar también se retiran muchas sales que luego se tienen que añadir.

La legislación (Reglamento 1234/2007) permite llamar leche a la leche sin lactosa fabricada con la enzima, pero si se realiza la ultrafiltración ya solo puede denominarse "producto lácteo".




Intolerancia a la lactosa – Celiaquía – Alergia a la Proteína de la Leche 

La intolerancia a la lactosa es una intolerancia alimentaria. La celiaquía es una enfermedad autoinmune provocada por la ingesta de gluten. La Alergia a la Proteína de la Leche es una respuesta inmune anormal del organismo frente a las proteínas de la leche. No existe la alergia a la lactosa

Un alérgico a la proteína de la leche nunca puede ingerir lácteos ni alimentos que contengan trazas de lácteos. Un intolerante a la lactosa puede consumir lácteos, en mayor o menor cantidad según su grado de intolerancia. Un celiaco que no es intolerante a la lactosa no tiene ningún problema con la lactosa. Un celiaco no puede consumir alimentos con gluten ni con trazas de gluten. 

Las personas que no son intolerantes a la lactosa no necesitan consumir productos lácteos procesados de “fácil digestión” o “ligeros” o “sin lactosa”. Del mismo modo que la mayoría de las personas no son celiacas y no necesitan consumir productos procesados “sin gluten”.



Fuentes consultadas
He invertido mucho tiempo en redactar este artículo porque he querido ser riguroso y aportar algo de claridad a tanta desinformación no siempre desinteresada. Estas son algunas de las fuentes consultadas:

Ricardo. Celiacoalos30 Agosto 2017

7 comentarios:

  1. Mi hijo es celíaco y de momento tolera bien la lactosa pero su hermana (no celíaca) está empezado a tener problemas digestivos con la lactosa. Gracias por la información tan completa e interesante.

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  2. Hola. Muchas gracias por este artículo tan bien explicado y documentado. Te quería consultar lo siguiente: por qué dices que las tabletas masticables de lactasa no funcionan? Mi hija de 9 años toma Nutira masticables y me he quedado preocupada. Yo tomo las Nutira en cápsulas. No conocía Lactojoy. Muchísimas gracias

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    1. Quería decir que las masticables son menos eficaces porque contienen una cantidad mucho más baja de lactasa y su capacidad para llegar al intestino grueso es menor. Pero si a tu hija le van bien porque su intolerancia baja no tienes de qué preocuparte. De hecho, por la intolerancia a la lactosa no hay que preocuparse, no hay transgresiones. Ten en cuenta que no es una enfermedad autoinmune.

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  3. Muchas gracias por el artículo. Por fin me ha quedado claro el tema.

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  4. ¡¡ Que bien lo has explicado !! Me lo guardo. Gracias majísimo.

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  5. he estado mirando una de tus fuentes y dice que el queso parmesano tiene 0.8g de lactosa y tu, en el articulo dice que no tiene lactosa, miralo!! http://libredelacteos.com/lacteos-lactosa/grados-de-intolerancia-a-la-lactosa-y-tratamiento/

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