Flan de Castaña. Sin Gluten y Sin Lactosa

No sé si os pasa lo mismo, pero asocio el olor a castaña asada con las semanas previas a Navidad, a paseos por la ciudad con frío, bufanda y bolsas de regalos. Sin embargo, las castañas se pueden consumir de otras muchas formas además de asadas. Por ejemplo se puede hacer pan con harina de castaña, bizcochos, puré de castañas para el asado, castañas confitadas como guarnición y también flan de castaña.

Este año me apetecía preparar en casa un flan de castaña sin gluten y sin lactosa. Para ello utilicé la receta de lacocinadefrabisa.lavozdegalicia.es y recetasderechupete.com el resultado es un flan delicioso y adictivo.



Ingredientes:

Para elaborar 8 flanes de unos 200 ml, necesitamos:
  • 250 gr de castañas asadas
  • 500 ml de leche sin lactosa **
  • 200 ml de nata para montar sin lactosa **
  • 120 gr de azúcar
  • 5 huevos
  • 1 vaina de vainilla o 1 cucharadita de esencia de vainilla *
Para el caramelo:

  • 9 cucharadas de azúcar
  • 6 cucharadas de agua
  • zumo de limón

** Si eres intolerante a la lactosa, elige la opción "sin lactosa" de estos ingredientes.
La nata para montar es un genérico sin gluten.
* Si en vez de una vaina de vainilla prefieres usar una cucharadita de esencia de vainilla comprueba que esté etiquetada "sin gluten". O bien utiliza una 




Elaboración del flan

Lo primero es pelar las castañas. Para asegurarnos la cantidad necesaria es mejor preparar 300 gr ya que algunas castañas puede que estén feas. Para ello hacemos un corte en la castaña como si fuéramos a asarlas y las escaldamos 10 minutos en agua hirviendo. Después vamos sacando una a una del agua y con cuidado de no quemarnos vamos pelando las castañas. Mientras pelamos una castaña dejamos el resto en el agua caliente, porque así es más fácil de pelar.

Una vez que tengamos las castañas peladas, las cocemos en leche. Ponemos más o menos 250 gr de castañas peladas en un cazo con la leche, la mitad del azúcar y la vaina de vainilla. Cocemos a fuego medio unos 20 minutos. Después retiramos la esencia de vainilla y trituramos. Si utilizamos esencia de vainilla es mejor añadirla después junto con los huevos.

Por otro lado batimos los huevos con el resto del azúcar y después le añadimos la nata y la crema de castaña que hemos preparado. Mezclamos bien y listo. A continuación haremos el caramelo, pero mientras ponemos a calentar el horno a 180º.

Para hacer el caramelo ponemos en un sartén el azúcar y el agua. Sin remover, dejamos que poco a poco se forme un jarabe blanquecino. En ese punto añadimos unas gotas de zumo de limón y volteamos ligeramente la sartén o mezclamos con una cuchara de madera mientras el caramelo va cogiendo color. Personalmente no me gusta el caramelo muy oscuro, ya lo veis en la foto, pero si os gusta el sabor del caramelo solo hay que tener paciencia y dejarlo un poco mas en el fuego muy bajito. Hay que tener cuidado de que no se queme y sobre todo de no quemarnos nosotros. Mucho cuidado porque el caramelo nos puede producir unas quemaduras muy importantes. Si os salta caramelo hay que poner la mano bajo el chorro de agua fría durante diez minutos, esto es fundamental para evitar una quemadura más grave.

Vertemos un poco de caramelo en la flanera y volteamos para cubrir ligeramente las paredes. Después vertemos el flan pero sin llenar del todo la flanera. Así con cada una de las flaneras.
El flan lo vamos a hornear al baño maría, así que colocamos las flaneras dentro de un bandeja con pared alta u otro recipiente similar que sea apto para el horno.
Metemos la bandeja con las flaneras en el horno y con cuidado llenamos la bandeja con agua hasta cubrir 2/3 de la altura de las flaneras. Yo lo hago así para evitar que al mover la bandeja para meterla al horno el agua se nos vaya dentro de las flaneras o directamente todo al suelo porque se nos muevan.
Una vez que hemos llenado la bandeja con agua, tapamos con una lámina de papel de aluminio y dejamos hornear a 180º unos 45-50 minutos. A mi me gusta retirar el papel de aluminio los últimos 5 minutos para que se hornee la base. Comprobamos que están hechos pinchando con una aguja de tejer o un cuchillo, si es necesario los dejamos unos minutos más.

Una vez horneados los dejamos enfriar a temperatura ambiente y después a la nevera. Está mucho más rico si lo dejamos reposar unas cuantas horas en el frigorífico.

Cuando llegue el momento de servir, pasamos un cuchillo bien afilado por las paredes, volcamos en un plato y a disfrutar.

Ricardo. @celiacoalos30

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