Receta e Historia del Pudim molotov. Sin Gluten. Sin Lactosa

Cuando hacemos una receta con yemas de huevo, como por ejemplo unos pastéis de nata, surge la pregunta... ¿qué hago con las claras que me sobran?

Se puede hacer una tortilla, un bizcocho, un merengue... la mitad de los que van a mi gimnasio matarían por unas claras de huevo como desayuno! Pero ya que estamos haciendo una receta portuguesa lo adecuado es hacer un Pudim Molotov.

Reconozco que cuando mi amigo João pronunció ese nombre me quedé bastante extrañado, pero cuando he buscado el origen del nombre y de la receta más todavía.


Ingredientes:

Para un molde de unos 23 cm de diámetro, mejor si tiene agujero en medio:
  • 7 claras de huevo
  • 7 cucharadas de azúcar
  • Pizca de sal
  • Una cucharada rasa de maizena * o 2 cucharadas de azúcar glass *
  • Mantequilla * /**
  • Gotas de zumo limón.
  • Caramelo: 4 cucharadas de azúcar, 2 cucharadas de agua y 1 cucharada de zumo de limón.
* Estos ingredientes deben ser específicamente sin gluten
** Estos ingredientes deben ser sin lactosa, en el caso de ser intolerante a la lactosa.


Elaboración:

Precalentamos el horno a 180 ºC y nos ponemos con el merengue. En un bol completamente limpio, sin grasa, montamos las claras con una varilla manual o bien con batidora eléctrica. Es importante conseguir un merengue firme, para ello las claras deben estar a temperatura ambiente y ayudaremos añadiendo una pizca de sal y unas gotas de limón.

Cuando empecemos a batir veremos que las claras cambian de transparentes a blancas, ese es el momento de añadir el azúcar. Tantas cucharadas de azúcar como claras hemos utilizado. Además, podemos sustituir una de las cucharadas de azúcar por dos cucharadas de azúcar glass. Seguimos batiendo hasta conseguir un merengue bien firme.

El azúcar glass contiene almidón de maíz (maizena) lo que ayuda a conseguir un merengue mucho más firme. Si no tenemos azúcar glass podemos añadir una cucharada de maizena tamizada con un colador cuando las claras ya tengan un poco de consistencia y el efecto es el mismo.

A mano se tarda unos 10 minutos y con la varilla eléctrica en la mitad de tiempo estará perfecto. Mientras preparamos el merengue podemos hacer el caramelo.

Por otro lado vamos a hacer el caramelo. En los supermercados venden caramelo sin gluten para flanes, podéis utilizarlo pero si leéis los ingredientes comprobaréis que no es caramelo. El caramelo comercial es una guarrería hecha con glucosa, colorante y espesante. Hacer caramelo es muy fácil:

Ponemos en un cazo a fuego medio-fuerte, 4 cucharadas de azúcar junto con 3 cucharadas de agua y un chorrito de zumo de limón. Sin remover, solo moviendo o volteando el cazo de vez en cuando conseguiremos un caramelo de color dorado. Al añadir limón lo que conseguimos es que no cristalice y sea más líquido.

Añadimos al merengue entre dos y cuatro cucharadas de caramelo y batimos un poco más para integrarlo. Untamos el molde con mantequilla y rellenamos con el merengue, esparciéndolo bien por todo el molde para que no queden huevos. Cogemos el molde y le damos un par de golpes contra la mesa para que asiente y lo metemos al horno a 180ºC unos 10-12 minutos (entre 1,5 y 2 minutos por clara). Algunas personas colocan el molde sobre la bandeja de horno con agua para que se cocine con vapor, si bien es opcional.


El merengue tradicional es con agujero en medio, pero yo en casa lo hice en una flanera grande (con solo 4 yemas) y los talleres de Ikea lo hicimos en varios moldes diferentes. Solo hay que tener en cuenta que sube unos 4 centímetros, así que no lo llenéis hasta arriba.

Hasta aquí la receta es de los más simple. La dificultad es que ese precioso pudim que tenemos en el horno y que se nos dora ligeramente no acabe desinflándose. Para ello, una vez que ha subido y se está comenzando a dorar tenemos que apagar el horno y dejadlo dentro tranquilamente una hora. De esta manera el pudim irá enfriándose lentamente y no se bajará.

Pasado este tiempo, sacamos el molde del horno y colocamos un plato o bandeja encima.  Le damos la vuelta como una tortilla y lo dejamos dentro de la nevera hasta que enfríe completamente. Después podremos desmoldarlo tranquilamente. Si queremos asegurarnos que no se rompa, antes de meterlo en la nevera pasar por el lateral un cuchillo o espátula para desprenderlo del borde con mucho cuidado.

Una vez desmoldado podemos servirlo así o bien bañado en más caramelo o alguna crema ligera de frutas o yema. ¡Listo! Un postre suave, ligero y diferente.


¿Pudim molotov? ¡Qué nombre más raro!

Portugal es un país bastante sorprendente y también lo es su habilidad para incorporar al lenguaje ciertos vocablos desde la publicidad o diferentes hechos históricos.

El nombre original es budín de Malakoff, en relación al general francés Pélissier que conquistó la ciudad de Sebastopol, en la que se encontraba la fortaleza Malakoff durante la guerra de Crimea en 1854-1855. Es un postre de aprovechamiento, ya que solo se utilizan claras de huevo.

Mucho después, en la segunda guerra mundial se hizo famoso el político ruso Viacheslav Mijáilovich Mólotov por lo que los portugueses comenzaron a decir "pudim molotov" en vez de budím malakoff... y esta es la singular historia de este postre de aprovechamiento en época de guerras al que se le cambió el nombre por otro más famoso

Ricardo. Celiacoalos30 - Marzo 2017

4 comentarios:

  1. Tengo unas claras de huevo en la nevera, fijo mañana cae. Unmm gracias!!! Un saludo.

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  2. Mi eterno problema cuando hago natillas!!! mil gracias, lo probaré! ah sí, y totalmente de acuerdo con la guarrería del caramelo comercial.. con lo fácil que es!

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  3. Madre mía que buena pinta !! Este lo hgo seuro !!

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