Festival del Celiaco de Madrid. Reflexiones e Ideas

A finales de diciembre se celebró por trigésimo tercera vez el Festival Celiaco organizado por la Asociación de Celiacos y Sensibles al Gluten de la Comunidad de Madrid. Un evento que reúne cada año a miles de personas vinculadas con la celiaquía y la sensibilidad al gluten, especialmente niños.

Este artículo comencé a escribirlo después del festival del 2015... A veces, el tiempo pasa tan rápido que no nos detenemos a reflexionar y tal vez eso es lo que necesita el festival, una reflexión.

Desde mi primer Festival del Celiaco en 2011

Me diagnosticaron celiaquía a finales del verano de 2010, me asocié en octubre y después de esos meses iniciales de "¿Qué es el gluten?" me apunté a todas las charlas y talleres de cocina de la asociación. Así, mi primer festival fue en el año 2011, ya como voluntario haciendo bolsitas de merienda, colocando mesas y vendiendo entradas soportando un frío impresionante.

Recuerdo perfectamente aquel Festival del 2011 donde conocí a mucha gente, en especial una chica de Barcelona con la pasé todo el día y a la que no he vuelto a ver. El Festival del Celiaco era el acontecimiento anual en el que cientos de niños celiacos se divertían en los hinchables, con los payasos, los pintacaras y comían sin gluten junto a otros niños mientras sus padres recorrían los puestos para comprar harinas y productos elaborados sin gluten que por entonces no era nada fácil de encontrar.

En aquel festival compré un paquete de pasta "diferente" (hoy diría que mala de narices), bizcochos de soletilla, magdalenas, galletas industriales y mi primer pan rallado sin gluten. Aquel año presentaron en primicia en el festival, las pizzas sin gluten de barbacoa y carbonara de Telepizza... ¡menuda expectación!



En estos años, todo ha cambiado mucho. Actualmente en prácticamente en cualquier supermercado tienen productos específicos sin gluten de muchas marcas diferentes de modo que no necesitamos acudir al festival para comprar productos nuevos o especiales ni las grandes empresas se molestan en acudir a un evento organizado por una asociación cuando tienen sus propios espacios publicitarios en televisión o pueden participar en ferias profesionales como Madrid-Barcelona Gluten Free o Free From Food Expo

Por eso el festival debe adaptarse, cambiar, reinventarse... pero lo que no debe perder aquello que ninguna feria profesional tendrá: alma. La esencia que solo puede aportar que el festival sea un evento festivo, de reunión y diversión realizado por celiacos para celiacos.

La asociación se merece un festival renovado. Se lo merecen sus socios y se lo merecen todos los celiacos recién diagnosticados para los que ese festival será su primer festival y debe aportarles algo.


Algunas ideas para renovar el Festival del Celiaco

Como no hay cosa que más me moleste que la crítica por la crítica, aquí van mis ideas y aportaciones.

Entradas:
- Enviar las entradas a los socios con al menos un mes o dos de antelación, aunque todavía no se conozcan las empresas o las actividades. ¿Para qué sirven las redes sociales, los emails, la app?
- Permitir la compra de entradas adicionales o para no socios a través de la web de la asociación o ticketea.
- Reducir el precio de la entrada para no socios, de manera que más personas se animen a asistir y tal vez a asociarse.
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Tronco de Navidad. Sin Gluten y Sin Lactosa

El Tronco de Navidad es un postre típico en las fiestas navideñas en Francia donde se llama Bûche de Noël, aunque el origen es anterior a la era cristina. De hecho, "el tronco" procede de la tradición escandinava llamada Yule en la que se quemaba un tronco de leña para festejar el solsticio de invierno, también los celtas lo celebraban de un modo similar por lo que hay tradiciones semejantes en las islas británicas o Galicia.

Con la llegada del cristianismo, la fiesta pagana del solsticio de invierno se cambió por la Navidad, manteniendo la ceremonía de quemar un tizón o hacer hogueras y posteriormente a medida que los hogares tenían otras formas de calentarse, se cambió el tronco por un dulce con esta forma. El mismo origen tiene el tió de Nadal de Cataluña, un tronco que se alimenta para que "cague" regalos y dulces el día de Navidad.


Ahora que sabemos un poco más de historia y de cómo se construyen las "tradiciones", vamos con la receta de este dulce, que tenga el origen que tenga hay que decir que está buenísimo. Yo lo rellené de crema de turrón, pero podéis rellenarlo de nata, trufa, mazapán o incluso helado. Al final, es muy similar a un brazo de gitano (su origen os lo cuento otro día, ya que no tiene desperdicio), es decir, un bizcocho plancha o genovés que se enrolla sobre un relleno y se le aplica una cobertura de chocolate.


Ingredientes del Tronco de Navidad relleno de turrón

Hay que prepararlo el día de antes para que esté perfectamente asentado y tenga mucho más sabor. Para que os organicéis la tarde, necesitaremos una media hora de trabajo, dos horas de reposo, un cuarto de hora de trabajo, otras dos horas de reposo, otro cuarto de hora de trabajo y reposo hasta el día siguiente. Una vez elaborado se guarda en la nevera pero antes de comerlo hay que sacarlo a temperatura ambiente una hora.

Así son mis Nochebuenas, lo de menos es ser celiaco

Cada año me llega el espíritu navideño más tarde, este año me ha pillado a día 23 de diciembre pero ha sido comprarme un gorro de Papa Noel ponérmelo en la oficina y empezar a recibir felicitaciones, devolver sonrisas... será una tontería, pero me siento más feliz y se contagia.

Mañana estaré en mi casa, con mis abuelos en Soria celebrando la Nochebuena. Se volverán a repetir las mismas situaciones, mi abuela me pedirá una foto para ponerla en el salón porque la que tiene es de la orla universidad (qué horror de foto), mi tía me preguntará sobre las vacaciones de verano pero antes de que pueda contarle nada se pondrá hablar de mil cosas (jajaja) y mi abuelo entonces me dirá que si hasta allí fuimos en avión. le diré que sí y mi abuelo suspirará mientras repite por enésima vez que nunca ha montado en avión mientras mi abuela (casi anticipadamente) apostillará "a dónde vas a ir tú en avión, anda, anda... con lo a gusto que se está en casa".

Como todos los años, veremos de fondo el discurso del Rey. Digo que lo veremos porque mi abuelo no parará de hablar mientras, mi abuela le dice que para qué tanto decir que empieza el discurso si luego no deja escuchar y me insistirá en que revise si puedo comer de lo que han comprado y me aparte "lo mío".

"Lo mío" es un plato donde me coloco un poquito de jamón, un poco de queso, un poco de setas, un poco de paté... Es decir, que del picoteo o entrantes que pondrán en el centro de la mesa yo me hago mi ración en un plato y lo protejo con film transparente.

Alguno pensaréis que vaya rollo tener que proteger mi plato con plástico (como si estuviera en el foster), pero hay que entender que no convivo diariamente con mi familia por lo que no están acostumbrados a seguir las pautas para evitar la contaminación. Así que yo me protejo "lo mío" y ellos pueden coger tranquilamente de los platos de la mesa con sus dedos y tenedores contaminados con pan.

Blanca en "Una cerveza con Celiacoalos30... o dos"

Conocí a Blanca a través de twitter y por sus 140 caracteres y las fotos que compartía supe que era "una tía interesante". Y no me equivocaba, pues cuando pude ponerle cara y voz en la charla sobre viajes que organizó la Asoc. de Celiacos de Euskadi, me quedé ensimismado escuchándola. Por eso, quería que todos la conocierais.

Blanca es insulinodependiente por su diabetes tipo I desde los 18 años, con unos cuantos más y sin síntomas aparentes, fue diagnosticada de celiaquía (debutó como dice ella). No tiene problema en reconocer que le costó asumirlo, pero después superó el bache, se colocó la mochila de la celiaquía y a seguir caminando, luchando, saliendo a comer fuera y hacer una vida normal con sus amigos.

Blanca es un persona llena de energía y de autenticidad, algo que para mi es muy importante. Os invito a escucharla:


Muchísimas gracias Blanca por participar y contarnos tantas cosas interesantes que ayudarán a otros celiacos.

Y muchas gracias a Okapi (Belostikale 26, Bilbo) por vuestra hospitalidad y por cocinar tantos platos sin gluten. Si vais por Bilbao es parada obligatoria para disfrutar de platos de cuchareo o con unos deliciosos falafel con salsa de curry.

Ricardo. Celiacoalos30 - 20dic2016

Okashi Sanda. Un restaurante japonés flipante. Sin gluten

Hoy os voy a hablar de un restaurante japonés situado en el barrio madrileño de Malasaña, pero no os voy a hablar de sushi... eso no tendría nada de especial.

De lo que quiero hablar es del Okashi Sanda お菓子三田, un restaurante de comida tradicional y casera de Japón, regentado por Tamara y Leo, donde toda la carta es sin gluten y sin lactosa. Esto ya se pone interesante...

Más interesante se pone cuando llegas al restaurante y flipas con la decoración: un doraemon por aquí, paredes de césped, origamis colgando del techo, lucecitas de colores entre ramas de almendros en flor...

Y abres la carta y no encuentras por ningún lado ni el sushi ni los makis y piensas en qué vas a comer allí? Pero cuando sales, lo que te preguntas es ¡¡cuándo vas a volver para comer todo lo que hoy no has probado!!



Un restaurante japonés para flipar...

Abres la carta y te dan ganas de empezar por los postres, porque todos tienen un pinta buenísima. Pero decides portarte bien y pides por una sopa de miso (Misoshiru 味噌汁) que aprendes a comer sorbiendo y empujando con los palillos.

Todos los platos son de cocina tradicional, la que preparan los japoneses en su casa, como el Okonomiyaki お好み焼き que es una especie de tortita con pulpo, gambas, panceta y mahonesa japonesa. Ya te digo que no paras de flipar en ningún momento... ¿pulpo y panceta a la japonesa?
Pues es uno de mis platos favoritos, junto con el Poteto Sarada ポテトサラダ que es como una ensaladilla rusa pero japonesa. ¡¡Está buenísma!!

Al igual que otros platos, como las bolitas de pulpo Takoyaki con virutas de atún que se mueven solas, las croquetas de calabaza, los filetes de ternera empanados... he probado casi toda la carta.




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